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Los indicios que apuntan contra Jonathan Andic: del posible móvil económico a las visitas previas a Montserrat

Los indicios que apuntan contra Jonathan Andic: del posible móvil económico a las visitas previas a Montserrat img

La jueza ve indicios suficientes para investigar al hijo mayor del fundador de Mango por homicidio y señala la mala relación familiar, las contradicciones en su relato y un posible interés económico.

La jueza que instruye la causa por la muerte de Isak Andic, fundador de Mango, considera que existen “indicios suficientes” para atribuir a su hijo, Jonathan Andic, una presunta responsabilidad en un delito de homicidio con resultado de muerte. Tras ser detenido por los Mossos d’Esquadra, Jonathan declaró este martes en los juzgados de Martorell durante una hora y media, respondiendo únicamente a las preguntas de su defensa. Posteriormente, quedó en libertad bajo fianza de un millón de euros, tal como había solicitado la Fiscalía.

Según recoge la resolución judicial, los principales indicios se centran en diversos elementos: la mala relación entre padre e hijo, la existencia de un posible móvil económico, las visitas previas al lugar de los hechos, las contradicciones en las versiones aportadas por Jonathan y las lesiones descritas en la autopsia, que prácticamente descartarían una caída accidental por resbalón o tropiezo.

La instructora también hace referencia a una supuesta “obsesión” de Jonathan por el dinero y a una posible “manipulación emocional” de su padre para conseguir objetivos económicos. En este sentido, apunta que el primogénito habría expresado en escritos personales sentimientos de odio, rencor e ideas vinculadas a la muerte, además de responsabilizar a su padre de su situación.

Las sospechas de los investigadores se reforzaron tras las declaraciones que Jonathan prestó los días 14 y 31 de diciembre de 2024. La jueza señala contradicciones sobre el recorrido que hicieron padre e hijo, sobre quién caminaba delante o detrás y sobre cómo se produjo la caída mortal. También considera poco probable que, si ambos caminaban juntos, Jonathan no viera claramente cómo caía su padre.

Otro punto relevante es que Jonathan aseguró que había hecho ese mismo recorrido unas dos semanas antes. Sin embargo, las pruebas de localización de su vehículo y los sistemas de vigilancia del tráfico indicarían que estuvo en la zona en tres ocasiones previas: los días 7, 8 y 10 de diciembre.

En cuanto a la relación familiar, Jonathan afirmó que era buena y negó desacuerdos. No obstante, varios testigos habrían confirmado tensiones personales, familiares y profesionales, especialmente después de que en 2015 Isak Andic apartara a su hijo de Mango para retomar él mismo el control de la compañía.

Los Mossos también analizaron el camino donde se produjo la caída y concluyeron que no presentaba una dificultad especial ni riesgo evidente de precipitación, excepto en el punto concreto donde tuvo lugar el suceso. A partir de las huellas de la suela de Isak Andic y de las conclusiones forenses, la policía catalana considera prácticamente descartada la hipótesis de un resbalón o tropiezo accidental.

La jueza también destaca los cambios de versión en las llamadas de Jonathan a los servicios de emergencia y el hecho de que, meses después, cambiara de teléfono y borrara su contenido. Según explicó a su secretaria, le habrían robado el terminal durante un viaje rápido a Quito, en Ecuador. La resolución subraya que esta desaparición coincide temporalmente con la información sobre la reapertura del expediente judicial.

El informe forense apunta que Isak Andic habría caído “como si se hubiera lanzado por un tobogán, con los pies por delante” y que no presentaba lesiones en las palmas de las manos, un elemento que reforzaría la tesis de que no cayó hacia adelante tras tropezar.

Finalmente, la resolución también se basa en mensajes de WhatsApp recuperados por los investigadores, que evidenciarían la mala relación entre padre e hijo y las tensiones derivadas de cuestiones económicas. Según la jueza, Jonathan habría llegado a pedir la herencia en vida, y la situación habría cambiado cuando supo que su padre quería modificar el testamento para crear una fundación destinada a ayudar a personas necesitadas.

A partir de este conjunto de indicios, la instructora sostiene que la muerte de Isak Andic no habría sido accidental y mantiene la investigación contra Jonathan Andic por un presunto delito de homicidio.


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